EN OPINIóN DE

Jorge Zepeda Patterson

Carta urgente a Elba Esther

Sólo usted puede salvarse a sí misma. Hace diez años era considerada una
líder sindical poderosa sí, pero atípica, colaboradora del Grupo San Ángel,
interesada en la apertura política del país, amiga de muchos personajes
progresistas y de corrientes democratizadoras. Hoy en día, en cambio, la
opinión pública la percibe como el villano número uno de México, la imagen
favorita de los caricaturistas para ilustrar la corrupción y la democracia
abortada. Ha desplazado a Carlos Salinas como el sospechoso usual de los
males políticos que aquejan al país, sea por razones ciertas o inventadas.
Su máscara desplazará muy pronto a la del ex presidente como motivo de
chunga y mofa de lo más odiado y representativo de los males del sistema.

Esta imagen de villana favorita está a punto de hacerse irreversible. Está
pasando a la categoría de mito construido colectivamente. Existe un punto de
no-retorno tras del cual no importa qué se haga, todo termina por acentuar y
galvanizar la leyenda. Tal comienza a ser su caso. Su campaña de anuncios
con su voz y rostro para divulgar avances en la educación, no hacen sino
acrecentar la animadversión del público, que no cree en lo que se anuncia,
pero advierte el uso de recursos sindicales con fines personales. Sus
recientes declaraciones para descalificar a Josefina Vázquez Mota como
cabeza de la SEP, provocó el consenso de tirios y troyanos, quienes en un
alud de artículos y programas de radio y TV repudiaron lo que fue percibido
como una táctica burda para hacerse del control total de la Secretaría. A
partir de ahora todo lo que usted haga, al margen de sus propósitos, está
condenado a generar sospechas y repudio.

¿Qué convirtió a la Maestra en la Darth Vader de México? La clave está en la
traición de Madrazo a fines del año 2003 y lo que usted hizo luego para
sobrevivir. En su carácter de líder de los diputados del PRI, había
negociado la aprobación de un incremento en el IVA para dotar al Gobierno de
los recursos fiscales imprescindibles para sanear las finanzas públicas. Era
una decisión valiente: al margen de que estemos de acuerdo o en desacuerdo
sobre la pertinencia de tal impuesto, hay que admitir que no era fácil para
una líder sindical empujar una medida impopular. Probablemente usted estaba
convencida de que eso era lo mejor para el país. Muchos dirán que en
realidad usted se vendió a Fox por cálculo político. Pero no es tan claro, o
por los menos hay margen para la duda: Fox andaba por la mitad de su sexenio
y los aires ya favorecían la causa de López Obrador. Lo que sucedió después
todos los sabemos: Madrazo se arrepintió en último momento y decidió echarle
a usted la culpa y sacrificarla.

En los siguientes años usted ha impulsado una cruzada, primero para
sobrevivir y luego para acrecentar su poder. Hizo alianzas, se convirtió en
factor decisivo en el triunfo de Calderón y exigió el cobro de facturas. El
problema es que no ha sabido cuándo y dónde detenerse.

Venció a sus enemigos, pero en el proceso provocó los odios de muchos. Usted
representa una amenaza prácticamente para toda la clase política. El PRI y
el PRD padecen sus embates para favorecer al PAN en los procesos
electorales; harán todo lo necesario para disminuirla. Para el PAN es una
piedra en el zapato; una aliada vergonzante que incomoda a muchos
militantes. Para el presidente Calderón ha pasado de ser un matrimonio de
conveniencia para convertirse en una amante impresentable. Difícilmente hay
un gobernador que quiera enemistarse con usted. Pero de igual forma hay muy
pocos que quisieran tomarse la foto o ser vistos como aliados
incondicionales. Su beso político puede ser el beso de la muerte. Nadie se
atreve a desafiarla, pero a sus espaldas resienten su poder y divulgan su
mala imagen.

Sólo usted puede salvar a Elba Esther Gordillo. Eso sólo será posible
pasando a la historia como la protagonista de una verdadera revolución
educativa del país. Sólo usted está en condiciones de utilizar el enorme
poder del sindicato para producir una sacudida desde adentro. Usted nunca
será presidenta de México, ni le será concedida la titularidad de la SEP.
Enriquecerse más tampoco debe ser un aliciente a estas alturas de su
fortuna. Arrancar mayores privilegios para un sindicato cuyos miembros
concentran el 90% del presupuesto de educación y cobran el equivalente a 466
días al año y descansan en 90, mientras la educación se deteriora, sólo
aumentará el resentimiento hacia su gremio. De porfiar en esos caminos,
simplemente garantiza la satanización de su nombre. Con alta probabilidad de
que tras su muerte, tarde o temprano, un nuevo líder busque limpiar la
imagen del sindicato tumbando estatuas y repudiando su memoria. Ya de por
sí, la disidencia sindical le acusa de represión y asesinatos.

¿Por qué no encabezar una revolución de proporciones “vasconcelianas”? Sin
duda eso significaría romper candados y privilegios gremiales que impiden
mejorar la calidad del magisterio. Pero justamente para eso es el poder. Su
habilidad y su oficio político permitirían conducir un proceso paulatino de
modernización y profesionalización sin perder el control de los instrumentos
para conseguirlo. Las características de Josefina Vázquez Mota incluso son
propicias para la tarea, porque es una de las pocas figuras “fuertes” del
Gabinete y una de las panistas con menos carga ideológica y/o con mayor
apertura.

Una revolución educativa no resulta cosa fácil, pero es el momento de
hacerla. La Nación entera apoyaría una cruzada de este tipo, a condición de
que sea auténtica y no una maniobra para ganar protagonismo o ampliar
parcelas de poder. Sería un proceso lento y necesita el apoyo de muchos. Eso
significa dejar de ser una amenaza y convertirse en motor de las buenas
causas. Algo a lo que usted jugó a ser hace algún tiempo y abandonó en el
camino. No estoy seguro que pueda lavar su imagen, pero la educación merece
el intento. www.jorgezepeda.net

Publicado: 12/08/2007