EN OPINIóN DE

Carlos Ramírez

Yucatán: PRI empanizado; PAN, priizado. Choque Calderón-Espino por concertacesión.

El Financiero - Viernes, 18 de mayo de 2007

En la reunión del viernes 4 de mayo con 16 de los 17 gobernadores priistas, el presidente Felipe Calderón aceptó sacrificar la gubernatura panista de Yucatán y entregársela al PRI a cambio del apoyo a reformas estructurales.

Y cuando Calderón dijo que los panistas iban a echársele encima, el gobernador nayarita Ney González le ofreció una salida:

-Échele la culpa a Manuel Espino.

Calderón sólo sonrió, un poco forzado. De todos modos le encargó la operación política a Juan Camilo Muriño, jefe de la oficina de la presidencia y encargado del control de los delegados federales en los estados. Muriño también es jefe del grupo conocido como la Burbuja Timbiriche, el grupo de jóvenes panistas sin experiencia política que ha rodeado y aislado de la realidad al presidente de la República, uno de ellos baterista del grupo Timbiriche.

Las cosas, sin embargo, podrían salirse de control. El presidente nacional panista Manuel Espino supo del contenido de la reunión del presidente de la República con los gobernadores priistas y se apersonó en el despacho presidencial para plantear los inconvenientes de la decisión, muy al estilo salinista, de sacrificar una gubernatura a cambio del apoyo del PRI al gobierno de Calderón y a sus reformas urgentes.

Ayer Espino viajó a Mérida para fortalecer al candidato panista Xavier Abreu, a pesar de que fue una nominación avalada por el presidente Calderón a costa de provocar una ruptura en el panismo local por la renuncia a su militancia de Ana Rosa Payán. Los votos a Payán serán votos panistas perdidos. El ambiente entre los grupos panistas locales -incluido el gobernador albiazul Patricio Patrón- es de resentimiento porque hasta allá han llegado las versiones de que el presidente de la República había decidido regresarle Yucatán al cacicazgo priista del fallecido Víctor Cervera, cuya sobrina es la candidata del tricolor.

El activismo de Espino a favor del candidato panista Abreu podría generar el domingo un severo conflicto para el presidente Calderón. Si Abreu se impone en un estado de militancia panista, el acuerdo de Los Pinos podría ser invocado por los gobernadores priistas para quitarle apoyo a las reformas panistas. Y si la candidata priista Ivonne Mercado gana las elecciones, el panismo podría haber firmado el fin de su ciclo en la presidencia porque habría mostrado la debilidad presidencial al sacrificar posiciones estatales.

El problema de Yucatán no es local sino de política nacional. Con habilidad producto de su experiencia, el PRI supo convencer al presidente Calderón de utilizar el mecanismo salinista de las concertacesiones, es decir, la entrega anticipada de áreas de poder regional, a cambio de alianzas en grandes reformas. En 1989 el presidente Carlos Salinas entregó al PAN la gubernatura de Baja California para lograr el apoyo del PAN a la menguada legitimación de su presidencia. Y luego cedió Guanajuato.

Por tanto, Yucatán va a decidir los espacios de maniobra del gobierno de Calderón. Y no sólo en su relación con el PRI por medio de los gobernadores que acudieron a Los Pinos a negociar Yucatán en lo oscurito, sino en su deteriorada vinculación con el líder panista Manuel Espino y sobre todo en la expectativa de que el presidente de la República parece haber perdido ante Espino la batalla por el control del consejo nacional panista.

Y también Yucatán definió los estilos de la nueva política. El PAN ha asumido para sí todos los vicios del PRI a la hora de organizar elecciones, incluido el uso de programas sociales y del batallón electoral de los delegados federales, en tanto que el PRI aprendió a utilizar las formas panistas de la protesta anticipada y la negociación secreta de posiciones de poder. De ahí que Yucatán no va a ser un experimento democrático.

En este contexto, la interpretación política de las elecciones en Yucatán debe hacerse en función de los intereses presidenciales, no del sentido del voto local. La única posibilidad que tiene el PRI de recuperar espacios de poder no ha radicado en su incapacidad para convencer a los electores, sino en sus acuerdos secretos con la presidencia de la República. Lo grave del asunto es que hasta ahora son pocas las posibilidades que tiene el panismo de concitar el apoyo priista a reformas.

Asimismo, los priistas van a demostrar en Yucatán si ya le tomaron la medida al presidente Calderón y si realmente funcionó la estrategia de la negociación estilo salinista. Yucatán es, junto con Baja California y Guanajuato, sin duda que una de las joyas del territorio político e ideológico panista. Porque después de Yucatán, el PRI va tras de Guanajuato, la tierra de Vicente Fox.

Más que el PAN, Yucatán será un indicador para saber quién perdió: Calderón y sus acuerdos en lo oscurito con el PRI o Espino como el representante de los intereses del panismo. Como sea, Calderón ya perdió, aun si ganara el PRI porque habrá demostrado su capacidad para sacrificar al PAN. Al final, el ganón en Yucatán será el PRI, porque gane o pierda la gubernatura ya rompió la alianza Calderón-Espino y debilitó al PAN para 2009 y 2012.

Publicado: 03/05/2007